Maltrato. Femicidios. Violencia.

Ni Una Menos

Pensando en voz alta...

Estos días se revolvió el avispero respecto de la cantidad de femicidios ocurridos en los últimos años en Argentina y se nos hace un llamado a la reflexión. Un llamado personal y un llamado social.
Está buenísimo alegrarse con todas las cosas buenas y lindas que vemos de nuestros amigos por este medio, pero también está bueno empatizar con las cosas malas que se están incrementando en la sociedad. 
Si tenés un matrimonio perfecto, me re alegro, y ojalá puedas ser de los que llegan a viejitos tomados de la mano. Pero nunca digas "de este agua no he de beber" o "esto a mí nunca me va a pasar", porque a la vuelta de la esquina podría cambiar la suerte de cualquiera como cambió la mía y la de muchas amigas que conozco, que respeto y admiro.

Ellas y yo muchas veces hemos sido excluidas de círculos sociales por no aceptar violencia de ningún tipo, por defender o alertar a otra mujer, o por denunciar a un esposo golpeador. 
Las he ido a visitar a sus casas con los ojos negros de los golpes, me han venido a ver con los labios partidos, me han llamado llorando a cualquier hora de la noche porque su esposo no las dejaba entrar a la casa o les dejaron las llaves puestas porque salieron con amigas y las castigan durmiendo en la escalera del edificio, o han sido echadas del hogar conyugal por su pareja, denunciadas injustamente, o les prohibieron ver a sus hijos por meses. Las he hospedado en casa cuando la única salida que veían era el suicidio.
Tal vez no tengas amigas tan resilientes como las mías, pero te pido respeto y educación cuando escuches hablar de este tema. Es un tema doloroso y vergonzoso, y no somos muchas las que nos atrevemos a decir BASTA y a actuar en consecuencia.

En cambio, ya son demasiadas las que están bajo tierra, y si esto no se difunde, seguiremos ignorando la realidad que se vive hasta en el rincón más adinerado del planeta. 

Hace años que ayudamos a mujeres que sufren algo parecido a lo que me tocó vivir a mí, las ayudamos a que se sientan dignas y seguras otra vez, y cuesta mucho, mucho, mucho. Pedí ayuda. No estás sola. No te sientas fracasada, temerosa o avergonzada. Vergüenza tienen que tener los que maltratan a otro ser para sentirse superiores.

Las palabras duras salen de corazones a los que todavía les falta mucho por recorrer. Hoy te invito a que NO seamos esa clase de persona.

Comunicate con nosotros. Informate de las señales previas. Pedí ayuda. Equipoesteaoeste@gmail.com

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